Balance de las ferias de empleo latinoamericanas
Vengo de la reciente “segunda Feria de Empleo” en Buenos Aires, indignado… al igual que la propuesta laboral en la última feria de empleo en Bogota, las ciencias sociales, las artes y algunas ciencias naturales, se ven opacadas por su ausencia y su supuesta “necesaria filantropía”. Mientras Mc Donals da consejos a los padres sobre cómo apoyar a sus hijos para que construyan un futuro profesional y laboral en la famosa hamburguesería; el gobierno, en cambio, apela a la filantropía para construir su proyecto de país inclusivo y económicamente productivo.

Mc Donald’s es reconocida como una cadena multinacional de hamburguesas en numerosas ocasiones criticada por la calidad nutricional de sus productos, el uso de técnicas poco convencionales para la producción de carne, la voracidad comercial con sus competidores, la toxicidad de sus productos, el mal trato a sus trabajadores –especialmente inmigrantes, etc. no hay un consenso al respecto pues también hay elementos comercialmente destacables. Voy a asumir que es un negocio no muy distinto en calidad de otros ofrecidos por la economía globalizada, pero que sabe como moverse mejor en esa economía que el mismo gobierno que nos obliga a insertarnos en dicha economía. Pero primero una nota al margen:
Estaba tomándo un café en Mc Donald´s en plaza Itália (Buenos aires) con dos compañeros de la Maestría. Habíamos buscado por algún rato un lugar donde tuviéramos acceso a Internet para trabajar y después de no encontrar lugar disponible, llegamos a la conclusión de que el segundo piso de este establecimiento resultaba ser el mejor lugar para organizar algunos pendientes de nuestro trabajo sobre “la gestión ambiental de los servicios públicos”, por lo cual decidimos entrar.
Nos sentamos en una mesa a trabajar y cerca de la 1 de la tarde, concentrados en nuestra labor académica, sentimos algunas gotas que cayeron sobre nosotros, nuestros libros y computadores, faltó sólo un instante y nuestro olfato para darnos cuenta de que se trataba de hipoclorito de sodio diluido (Clorox o potente desinfectante para el baño…). Nos molestamos un poco, rápidamente pensé que se trataba de una empleada que apuntó mal con su arma de cloro para tratar de desinfectar una mesa: ¡oh sorpresa! era una madre “preocupada por la salud de sus hijos de más o menos siete años”, en tono acelerado regañó a sus hijos:
“no no no chicos ¡todavía no se sienten! ¡Agustín! te he dicho mil veces que no pongas tus manos en la mesa hasta que yo limpie (continuaba disparando indiscriminadamente contra la pobre mesa no con su pistola de clorox, no importaba decolorarla, y repasaba con un trapo una y otra vez mientras miraba detenidamente)… bueno, parece que ya está (nos pidió disculpas por su torpeza y nos ofreció el trapo absorbente, solicitud que rechazamos de buena manera)” Continúo la madre preocupada: “Lo que pasa es que estas mesas están llenas de bacterias y enfermedades… ¡ahora si chicos! ¿se lavaron las manos? vamos, ahora a comer…”. Luego vimos como, muy felices ellos, madre, hermana, y tres niños, disfrutaron varios combos con una sonrisa, con la certeza de que están libres de las bacterias, toxinas, y demás elementos microscópicos que podrían ir de la mesa a sus cuerpos; y que de ninguna manera provendrán de la carne, la dispensadora de gaseosa, las papas refritas, el aceite reciclado, la lechuga transgénica, o los pollos sin cuello. Nosotros sabíamos qué café nos estábamos tomando, y asumimos el riesgo; ella, sólo cuidaba la salud de sus hijos, una madre responsable.
Vuelvo sobre el trabajo. Mc Donald’s la tiene mucho más clara que el Gobierno sobre lo que la gente jóven está buscando. De ninguna manera se le puede llamar descaro, ellos fabrican y venden hamburguesas, muchas personas las quieren en sus estómagos y alguien tiene que cocinar la carne, entregar el pedido, y limpiar los locales. El volante de la feria de empleo no es descarado y sí es muy directo. En una economía de mercado se requiere cierto perfil para triunfar individual y profesionalmente, como señala el sociólogo Zigmunt Bauman, hoy se prefiere una estética del consumo, se prefiere el acceso al consumo. Dice el volante: “los beneficios –de trabajar en mc donald’s son horarios flexibles, trabajo junto a <<tus amigos>>, desarrollo de una carrera dentro de Mc donald’s, capacitación para el empleo, comida, actividades deportivas, paseos, elección del mejor empleado del mes”; por si fuera poco también se fomentan valores, el impacto positivo para los hijos –supuestos estudiantes de una carrera de grado o pregrado- se ve corroborado por pilares: “trabajo en equipo, disciplina, respeto, organización del tiempo, responsabilidad, compromiso con la comunidad, comunicación y diversión”. Sí, todo esto se encuentra en el volante y seguramente algunos trabajadores logran conseguirlo.
En resumen, todos aquellos mínimos derechos que los funcionarios del estado no pudieron asegurar por medio de elecciones, consultas populares, protestas, dictaduras, ahora se venden como factor diferenciador del trabajo en Mc Donald’s. La respuesta en la feria no se hizo esperar, había fila extensa para diligenciar las solicitudes de empleo de Mc Donalds, mientras que universidades privadas trataban sin éxito de llegar a los asistentes con el cuento para que compraran un paquete estudiantil, que con eso seguro “tú… joven” conseguirías trabajo. Otros tenían aún menos éxito, como el conferencista que daría una charla sobre como emprender un negocio y no lograba llenar la mitad del auditorio, repetían una y otra vez por el auto-parlante que ahora sí, por fin, que ahora sí iba a empezar la conferencia.
De otro lado estaban las consultoras de empleo, esas estaban peor, y no porque no recibieran hojas de vida sino porque regalando bolígrafos, lapices, bolsas y carpetas lograron tener mucho público, pero dudo que nuevos empleos por revender. Objetivamente, nadie, o muy pocas personas, en realidad esperan obtener un empleo allí, pues son las mismas empresas consultoras a las que ya se acudió antes de salir de casa: computrabajo, buscojobs, addeco, manpower, jobomás, bumerang. (hay que hacer una anotación: cada asistente era marcado con una escarapela que indicaba la profesión a la que pertenecía: IT, Salud, Ingeniería, humanidades y otros) Cada consultora ya sabía si le eras útil al ver tu escarapela, no hacía falta preguntar nada. Si tu escarapela decía humanidades o “otros” sólo te llamarían las instituciones del gobierno de la ciudad; si al contrario la escarapela decía IT, Ingeniería o Recursos Humanos, recibías guiños de todos lados.
Mi resultado en las consultoras fue: 6 esferos, 15 caramelos, 4 carpetas, 28 volantes casi inútiles, 2 tarjetas, 2 separadores para libros. Nota personal: El bolígrafo más malo, barato y ordinario fue entregado por el gobierno de la ciudad de buenos aires; lo más bonito, el mapa de ciclovías de Buenos aires ciudad -que pegué en la pared para no perderme-, y el llavero y Lápiz de Mercedez Benz.
El gobierno de la ciudad fue el más descarado de todos. Resulta que ahora la tendencia, tan usada en África, de intervenir población vulnerable se quiere hacer a través de voluntarios ahora interviniendo también ciudades y poblaciones con niveles de ingresos muy superiores a los de África. Lo que antes y ahora hacen voluntarios en ONGs internacionales en África y Centro América, gratis, porque papá y mamá en California, Nueva York, Toronto, París o Nápoles me darán de comer mientras yo ayudo pobres, que está de moda; ahora se quiere hacer en cabeza de gobiernos locales, quieren lograr resultados similares con las élites criollas latinoamericanas.
Apelando a motivos filantrópicos, los Gobiernos de varias ciudades latinoamericanas devalúan el trabajo y los estudios de artistas, psicólogos, docentes, sociólogos, trabajadores sociales, antropólogos, pedagogos, etc. para que actúen como “voluntarios”. En los casos más extremos se acude simplemente a estudiantes que recién terminan sus estudios secundarios, porque para estos gobiernos: lo que hacen las ciencias sociales y humanas lo puede hacer cualquiera –o mejor que lo haga cualquiera- ¿porqué será que no convocan voluntarios no remunerados para ocupar cargos públicos? ¿porqué no quitan el recaudo electoral y se lo entregan en subsidios a la gente? ¿porque no usan los impuestos de salvamento de bancos y entidades financieras para generar más empleo o mejorar la situación laboral? Claro es que la solución es muy fácil. Lo que antes se consideraba trabajo informal y estudios técnicos ahora es ocupación, lo que antes eran pasantías no remuneradas, alcanzaron a ser remuneradas por un tiempo, y ahora son voluntariados.
Cabe aclarar que no es una crítica al trabajo voluntario como forma de resolución de la falta de acceso a ciertos recursos humanos, porque hay situaciones muy especiales donde no se puede acceder a un profesional de otra manera. Pero las acciones de un gobierno responsable deben encaminarse hacia una regularidad en el acceso a recursos económicos de sus habitantes, a reducir la inequidad, a recuperar el dinero que invierte en educación de manera productiva, a reducir el asistencialismo; y no al contrario, como lo hacen: trabajadores voluntarios y menos calificados para atender población vulnerable y gastar recursos escasos, desperdiciar dinero público en formar profesionales que deben salir a otros países más desarrollados porque en el propio no encuentran alternativas laborales (sobra decir remuneradas), y aumentar el asistencialismo y bienestar de mala calidad, porque como “es pa’ pobres”. Es que lo del pobre, como es regalado, no tiene que ser de calidad, ni tiene responsables, ni se le mide el impacto real, es pa’ pobres…
Pongo el ejemplo de Buenos Aires porque es ilustrativo, el año pasado en Bogotá sucedió exactamente lo mismo. Iniciando con la “escarapela identitaria”, seguido de una dosis de todo un abanico de especializaciones y postgrados baratos, luego con una que otra consultora de la que ya tienes nombre de usuario y contraseña, y por último, un Gobierno y algunas ONGs que invitan a la solidaridad en un contrato donde el joven desempleado entrega “trabajo”, y el gobierno a cambio le entrega “experiencia” (una bonita experiencia).
Es cómo si cuando se fuera a la tienda uno pudiera decir: don julio deme una libra de arroz, una de maíz, dos litros de leche y me los carga al voluntariado que hice con el gobierno de la ciudad. Es que un voluntariado no alcanza ni para pagar el autobus. Lo que antes era trabajo mal remunerado, o acaso trabajo informal, luego fue pasantía (que las hay hasta en postgrados) y ahora es voluntariado. Ni que decir de la tercerización a través de trabajos por contratos que no incluyen vacaciones, como el de un amigo docente que era de Febrero a Noviembre, ¡renovado cuatro años! Claro como él no comía en navidad…
Es una exageración pero no gratuita, el latinoamericano, que estudió alguna ciencia natural, humanidades, ciencias sociales o una carrera novedosa y no consigue trabajo porque la experiencia jamás le alcanza, sabe a qué me refiero. Los únicos que parecen conseguir trabajo son esos que decidieron acoger la normalidad profesional o quienes tienen suficientes amigos. En la búsqueda de empleo pesa más un buen amigo que un buen currículo. Es que el trabajo sólo es tal cuando es pagado en una cantidad equivalente en moneda circulante, lo demás es esclavitud, servidumbre, favor, estafa o lo que sea… ¡voluntariado!
En un momento desecharé cinco manuales recibidos en esta feria sobre cómo hacer currículos, textos que copiaron todas las recomendaciones de google y que están aún más resumidas en el volante de Mc donald’s. Siendo así la cosa, me voy a Nueva Zelanda, Noruega o Alemania, que pagan mejor, a trabajar en un Mc Donald’s.
