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Lavo Consciencia Para no Suicidarme

Frente al paro agrario nacional de Colombia hace ya un par de semanas, facebook se convirtió para mí en el medio informativo por excelencia de estos acontecimientos. Bien conocido es el nivel de desinformación que nos brinda el tiempoel espectador, rcn o caracol (y ni que decir de la indiferencia internacional) por no ir muy lejos; que si bien para encontrar artículos bien escritos e interesantes hay que tomarse el trabajo enlace tras enlace .  Porque son ellos los que deciden que es lo que nos interesa, no como nos han hecho creer que la televisión y la prensa está diseñada por lo que la gente quiere ver o leer. Como consumidores creemos que decidimos lo que consumimos (esto incluye desde los alimentos, las tecnologías, los consumos culturales, etc.) más en el fondo nos adherimos al pensamiento hegemónico que se nos ofrece con toda una variación de niveles de apropiación, al punto que creemos que la novelas de capos las pasan es porque a NOSOTROS nos gustan esas novelas.

Con facebook como sistema informativo es más fácil solo toparse con noticias acordes a lo que uno piensa, sencillamente porque son sus propios amigos quienes las publican y esto implica un grado de similitud de intereses. Pero a veces alguien sale con algo y uno se pregunta, porqué putas tengo a este personaje de amigo…

Dentro de la ola informativa que se me estrelló encima durante las semanas del paro me encontré con personajes que criticaban las acciones de las redes sociales como un “simple” lavado de consciencia (por supuesto lo leí en sus blogs, por un enlace que me compartieron en facebook…), claro y nos citan a Zizek  que nos dice que finalmente solo estamos comprando nuestra tranquilidad.  Más sus propuestas o alternativas eran realmente de la misma transacción: “Hay que ser conscientes de lo que nos comemos” “hay que comprarle al campesino” “compre el 7 70”. Parafraseando al sociólogo Bauman, No hay soluciones locales para problemas globales, no podemos seguir poniéndole parches a los problemas, lo que realmente se necesita es un cambio del paradigma actual y esto solo se logra desde la colectividad. En este punto quisiera aclarar que todas estas pequeñas acciones como  verificar las compras o comprarle al campesino o blogear o compartir o trinar son realmente importantes en este proceso, más no es que unas sean mejor que otras como se afirma. Toda acción tiene un impacto mayor o menor, y comprarle al campesino le ayuda hoy pero no tiene un impacto real al problema agrario, como dijo el papero Cesar Pachón sesión plenaria del senado colombiano:  “a nosotros denos precios de sustentación,  organicemos el mercado, no importen comida y nosotros somos capaces de darnos una casa… no necesitamos que no la regalen, nosotros con nuestro trabajo somos capaces de comprarla! ” . Los problemas de nuestros campesinos son estructurales, de la forma en que se han configurado las políticas del país. Para tener un impacto real hay que movilizar los esfuerzos para que los poderes dominantes del país faciliten el cambio.

Como efecto de esta problemática y debido al constante flujo de información, la pregunta hacia la solución se me fue yendo cada vez más y más y más lejos. Entre las noticias de Colombia, las lecturas académicas, un trabajo parcial con artículos de economía y desarrollo (muy a propósito de la situación actual) y para rematar el documental  sobre “la poderosa agricultura europea” no quedo de mi más que un despojo de preguntas. Y si los académicos saben de estos problemas desde hace tantos años cuando analizaron y conceptualizaron la categoría de “países en desarrollo” y “países desarrollados” ¿por qué llegamos hasta acá? Y si se ha documentado los efectos perversos tanto sociales como económicos de la apertura de los mercados de los países en vías de desarrollo no aptos para competir con economías desarrolladas ¿por qué seguimos procurándolas? Y si nuestros legisladores lo saben ¿para quién entonces están diseñando las políticas?

De pura actitud positiva a lo Jorge Duque Linares y con las expectativas de que podemos ser competitivos porque en la teoría nos cuadra, no basta. En la práctica es donde realmente convergen todas las variables sean sociales, económicas, políticas y culturales,  y donde se puede visualizar la dimensión total y el impacto de un modelo. Precisamente en la práctica es donde las políticas de la apertura a los mercados y el libre comercio nos están pasando factura. Nadie sale de su casa a exponerse a la violencia de un estado de puro chévere.

Como tampoco yo posteo vídeos de violencia, ni comparto artículos y fotos o me siento las horas que han pasado escribiendo este texto porque me alegre hacerlo. Lo hago porque mis posibilidades de acción al ser de tan bajo impacto en el problema global (no solo en el campesinado colombiano) en el general de la población de los países en desarrollo con todo su aparato político y etc., necesito de ese último recurso simbólico para sentir que hago algo por aquello que me afecta y preocupa todos lo días; no es solo la cuestión de lo que desayuno o almuerzo, es descubrir que se nos pide globalizarnos sobre todo como consumidores pero que las opciones y las oportunidades no están globalizadas.

Esta semana en un congreso de economía y desarrollo oí decir a alguien que había que buscar las formas de retener a los campesinos en sus tierras ¿acaso ellos no pueden aspirar a ser Literatos, por ejemplo o musicoterapeutas? si las políticas agrarias del libre comercio no le permiten al campesino trabajar a un costo sustentable no veo porqué la sorpresa cuando esto se traduce en una ola migratoria tanto hacia las ciudades a nivel local o a Europa  y EE.UU. que es seguramente donde se está acumulando el dinero que no vemos.

La incertidumbre frente a lo que sucede y  la espera frente al futuro, a su vez también bastante incierto, me procura una angustia comparable a lo que sería estar en un barco en medio del pacífico bajo una tormenta tremenda y estar sujeta a la cubierta. Reconozco los límites de mi conocimiento y los impactos de mi accionar. Si lavar consciencia es compartir mis opiniones como último recurso simbólico de una acción frente a lo que creo que sucede, lo hago porque me permite participar y continuar indagando, sin caer profundamente en las ideas del no tener más que hacer con está existencia inocua. Es como cuando mi mamá prende un velita, participando simbólicamente en la recuperación de algún familiar o amigo. Otros rezan, otros compran campesino, otros se toman un café y tienen una discusión aireada sobre la situación. Por lo pronto yo pienso que este es un tema de discusión constante y que debería trascender a los acontecimientos del paro. Los invito a la lectura y a ver los siguientes enlaces.

Les dejo links

Cesar Pachon Plenaria del senado 7 de mayo de 2013

http://www.youtube.com/watch?v=bjmMU8O-UlA

Documental “La poderosa agricultura europea”

http://vimeo.com/13438778#at=0

Pateando la escalera, la historia “real” del libre comercio 

Ha-Joon Chang – Diciembre de 2003

“El permitir a los países en desarrollo adoptar las políticas (y las instituciones) que son más adecuadas a sus etapas de desarrollo y las condiciones que afrontan permitiéndoles crecer más rápido, al igual que lo hicieron durante los años 1960 y 1970. Beneficiaría no sólo a los países en desarrollo, sino también a los países desarrollados a largo plazo, ya que aumentaría las oportunidades comerciales y de inversión de los países desarrollados en los países en desarrollo. Que los países desarrollados no sean capaces de ver esto es la tragedia de nuestro tiempo.”

http://fpif.org/kicking_away_the_ladder_the_real_history_of_free_trade/